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Biografias de Cristianos pioneros de la ReformaReligiosa.Lutero,Calvino,Wycliffe,JuanHuss,CharlesSpurgeon y otros
"Pero en cuanto a ti, enseña lo que está de acuerdo con la palabra. Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, acumularán para sí maestros conforme a sus propios deseos; y apartarán sus oídos de la verdad, y se volverán a mitos." (2 Timoteo 4:3-4)

Teodoro de Beza



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Teodoro de Beza (1519-1605)
Sucesor de Calvino en Ginebra, nació en Vézelay de Borgoña (Francia) de una familia adinerada y desde su niñez mostró una gran capacidad para los estudios humanísticos. Sus padres lo enviaron a estudiar en Orleáns como alumno de Melchor Wolmar, un maestro que profesaba la fe luterana en privado. Allí alcanzó fama Beza como poeta latino, al publicarse una colección de poemas suyos bajo el título latino de Juvenalia (Poemas de la juventud). Después de caer en una grave enfermedad, sus reflexiones le llevaron a abrazar la fe reformada de la que Beza llegó a ser un gran campeón. Por sus enseñanzas como profesor de teología (1559-1599) y por su numerosa correspondencia, su influencia sobre toda clase de personas (pastores protestantes, estudiantes, personajes políticos y comerciantes) y gente que le conocía personalmente, produjo gran impacto en Francia, Gran Bretaña, Holanda, Polonia y Alemania (en España reinaba Felipe II, con las fronteras cerradas a cal y canto contra los protestantes). Dedicó a Isabel I de Inglaterra su obra Novum Testamentum (El Nuevo Testamento, 1565). La peculiaridad de Beza como escritor calvinista está en la acogida que dispensó a la metafísica y a la dialéctica de Aristóteles, en su insistencia a la coherencia sistemática y (en esto, como el propio Calvino) en su dependencia de la patrística, con lo que la teología reformada adquiría una solidez compacta con el apoyo de la lógica escolástica, aunque la filosofía aristotélica que Beza había absorbido en París tenía una base más amplia que la literatura excesivamente técnica y abstrusa de la escolástica medieval. A pesar de esta amplitud de miras en cuanto a la filosofía, Beza fue más calvinista que el propio Calvino, pues, en realidad, era un supralapsario. Como notas de la verdadera Iglesia, Beza ponía tres: la predicación y enseñanza de la palabra de Dios, la práctica de los dos sacramentos (bautismo y cena del Señor) y la observancia de la disciplina eclesiástica. Adoptó para la Iglesia reformada el gobierno presbiteral de Calvino, que comprende pastores, maestros, ancianos y diáconos, pero trató de mantener esta estructura de forma más rígida que Calvino.

Teodoro Beza, el sucesor de Calvino
Después de la muerte de Calvino, Teodoro Beza es elegido su sucesor como moderador de los pastores de Ginebra. En su infancia se convierte a la fe evangélica, sin embargo, en sus inicios no lo hace de pleno corazón. Sólo después de una grave enfermedad se inclina cien por ciento a la Reforma. De profesión jurista, se desempeña durante diez años como profesor de griego en la academia de Lausana en Suiza. En 1558 va a Ginebra. Un año después es director de la academia de esa ciudad.
Ya en sus primeros años en Ginebra, Beza es consultor teológico de la iglesia francesa y dialoga con las autoridades políticas de los hugonotes en el contexto de las guerras por la religión.
Después de 1564, Beza sigue en estrecho contacto con las comunidades francesas. Una vez, incluso, es elegido presidente del sínodo de la ciudad atlántica de La Rochelle. Al final es testigo como muchos de sus correligionarios son expulsados de Francia.
Beza fue considerado en muchas ocasiones como discípulo de Calvino. Aunque esto es correcto, sus méritos van más allá. A diferencia de Calvino, sus raíces están en la filosofía aristotélica. Por eso trata de sistematizar piezas particulares de la obra teológica (especialmente la doctrina de la predestinación y la comprensión de la eucaristía) a través de Aristoteles.
Otra de sus características es su trabajo con el Nuevo Testamento y con la ciencia bíblica. Su edición del Nuevo Testamento en la que descubrió, analizó e interpretó numerosos manuscritos nuevos, ha sido reimpresa más de 150 veces hasta 1965.
Teodoro Beza muere a la edad de 86 años el 13 de octubre de 1605.